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Mostrando las entradas etiquetadas como Poesía

La lluvia azul

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    Cae la lluvia.   Una lluvia de sombrero azul.   ¿Y si te dijera que las gotas pueden hacer olvidar las penas?   Diría que no las quiero.   Olvidar significaría que no te quise lo suficiente.   El recuerdo es lo único que me queda de ti.     

La palabra que no duerme

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    Una palabra se desliza, mientras duermo, en la noche que no duerme. No hacen ruido sus alas.  Teje su nido de sueños con algodón de nubes.  Espera que la magia nazca y que la muerte dude. 

Sombras gemelas

 Humano. Emerjo desde las sombras más profundas y tenebrosas para advertirte. Yo te conozco. Yo te vigilo. Desde hace miles de años. Siempre estoy aquí. Siembre lo estaré. ¿Quieres descubrir mi rostro? Aunque no quieras aceptarlo, ya lo has visto antes. Conóceme Vigílame. Compréndeme. Pues me necesitas para no ser yo. 〰〰〰¿Te ha gustado?〰〰〰 Si disfrutas de lo que escribo y quieres apoyarme para que pueda seguir creando más historias, puedes invitarme a un café en  Ko-fi . Desde solo  2 euros , puedes hacer una aportación y ayudarme a dedicar más tiempo a escribir. ¡Cada pequeño gesto cuenta y se agradece muchísimo! 💛 👉  Haz tu aportación aquí

Los truenos del alma

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  El alma no existe. Lo sé. Sólo carne y electricidad. Pero, ¡cómo duele cuando los truenos la atraviesan en la oscura noche! 〰〰〰¿Te ha gustado?〰〰〰 Si disfrutas de lo que escribo y quieres apoyarme para que pueda seguir creando más historias, puedes invitarme a un café en  Ko-fi . Desde solo  2 euros , puedes hacer una aportación y ayudarme a dedicar más tiempo a escribir. ¡Cada pequeño gesto cuenta y se agradece muchísimo! 💛 👉  Haz tu aportación aquí

Lágrimas de Luna

La luna lloró sangre, miedo y pena. Y yo también lloré, no se si fue mañana o si es ayer. Lloré por gente que no conocía. Lloré con lágrimas que no eran mías. Si te ha gustado, por favor, ¡¡visita mi página en ko-fi y ayúdame con un pequeño donativo!! 😉 https://ko-fi.com/laslagrimasdecasiopea

Batalla de ovejas mansas

Llovía. Sin piedad de ovejas mansas. Sin consuelo de amigos desconocidos. Y bajo el cielo negro no eran los golpes lo que le importaban, ni las noches sin dormir, sino la fría soledad de la lucha. La traición calaba en sus huesos hasta dejarlo anestesiado al dolor, propio y ajeno. Se sentó sobre el barro a descansar, mientras con una mano que no era suya sujetaba con fuerza su corazón hasta aplastarlo. Su mente, que ya no le pertenecía, no iba a permitir perder esa batalla no buscada.

Podría ser yo. Podrías ser tú.

No tengo nada. Ni voz. Ni sonido. Y todo lo que veo está oscuro, sucio y empañado por las lágrimas.

El llanto de un árbol

Pequeñas gotas amarillas caen de las hojas marchitas. Despacio. Con tic-tac de fuentes dormidas, con llantos de sombrío invierno. El árbol llora lágrimas de seda porque sabe que su muerte se acerca. Despacio. Con tic-tac de primavera perdida y de madera vieja y olvidada.

Dragons in the night

Then, when my eyes swims in the warmly night and I walk tiptoe around the sweet unconsciousness, the darkness begins to light and the dragons comes to fly.

Mi camino

El camino es escarpado y siniestro, como un corazón sin risas. Cada paso lacera mi alma. Pero a pesar de que conozco el final, y sé que es sombrío, sigo hacia delante porque es mi camino. Lleva mi nombre grabado en sus piedras.

Sueños

Esperanzas vanas en otro lugar, esperanzas falsas que vienen y van. Arbolitos verdes no quiero soñar. Sus hojas mecidas por brisa estival. Cerrando los ojos me dejo llevar por suaves arrullos del aire al vibrar. Perfumes que el viento enseña a volar resbalan traviesos cubriendo mi faz. Arbolitos verdes no quiero soñar. Nubes de tormenta taen la tempestad. Un halo secreto envuelve el pinar. Susurros lejanos presiento escuchar. Mi sangre se hiela, intento escapar. Ficticios fantasmas sospecho detrás. Arbolitos verdes no quiero soñar. El agua en la fuente comienza a cantar. Su canto de plata, sonido de paz, destila pureza, invita a soñar. Me siento en la yerba, y veo bajar pequeños gorriones que buscan nadar. Arbolitos verdes no quiero soñar. Pero si no sueño, ¿qué me ha de quedar?

Recuerdo azul

Era un día despejado, la primera vez que vi el mar. En el cielo el Sol dorado hacía las olas brillar. Vasto espejismo azulado, de noche te veo alumbrar con llama el cielo apagado. ¡Cuando te volveré a mirar!

Una noche

Bajo un cielo sin luna, tan profundo y sin fin, tan oscuro y, al tiempo, tan repleto de luces, el hombre, en su tribuna de muerte carmesí, es veleta al viento. Como el resto de seres.