Un tibio rayo de sol alcanzó su rostro dormido. Abrió los ojos lentamente, al tiempo que la luz le cosquilleaba el entumecido cuerpo. “Oh Sol, ¡te he soñado tantas veces! ¡Quiero decirte tantas cosas que sé que no te diré nada! Déjame sólo contemplar tu dorada faz antes de que la noche vuelva a atraparme con sus pesados brazos. Déjame el recuerdo de que al menos una vez te tuve enfrente. Déjame el consuelo de seguirte soñando, y así en mi letargo creeré que me estás esperando”
¡Hola! Acabo de descubrir tu blog y creo que me volveré a pasar por aquí de vez en cuando. Me gusta como escribes. ¡Ya tienes una nueva seguidora!
ReplyDeleteCurioso, este poema: corto y rompedor. ¿Y el título? Lo mejor. Viene para impactar, porque más en lo cierto no puede estar.
Si quieres, puedes pasarte por mi blog. Yo también escribo, aunque he empezado hace nada a publicar allí, y creo que es una experiencia emocionante. ¡Te lo agradecería un montón si te pasaras por allí y me dieras tu opinión!
Espero volver a leerte pronto.
¡Un beso!
Hola Chica metáfora,
ReplyDeletese agradece mucho tu comentario. :)
¿Cómo le llama tu blog? He intentado entrar pero no lo veo!!
¡Besos!
¡Hola de nuevo! Lo siento por tardar tanto en responderte.
DeleteMi blog se llama Luminiscencia, te dejo el link:
http://luminiscencialapislazuli.blogspot.com.es/
Muchísimas gracias ya solo por querer pasarte jajaja. Allí te espero ;).