Leyenda
—La transmigración está muy cerca. —Si. Lo sé —dijo amargamente, con la mirada fija en el horizonte. Cuando pensó que nunca más volvería a ver las bellas puestas de sol de su planeta, algo en el resplandor amarillo de sus pequeñas alitas perdió vitalidad. Observó como las dos lunas se acercaban la una a la otra en el frío cielo nocturno, sobre las montañas. Y recordó la leyenda de los amantes que se reúnen furtivamente, aprovechando la ausencia del Dios Sol, guardián del mundo, que impide que los dos enamorados se encuentren y provoquen el fin del mundo. La simpatía que había sentido de pequeña por los dos amantes se había esfumado completamente. Dentro de poco tiempo los dos satélites se unirían por vez primera desde que el mundo era mundo—. Todas las leyendas tienen algo de cierto, ¿no te parece? —las palabras rasgaron el aire pesadamente, envueltas por la pena que emanaba sobre sus cabezas en una nube de color morado. Ahora, a pesar de haber transcurrido más de 200 años, recordab...