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MARTE ROJO de Kim Stanley

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  576 páginas. ⭐⭐⭐ Puntuación: 6,5 de 10. Todo un mundo para descubrir sin prisa. De qué va. Los Primeros Cien llegan a Marte con el deseo de construir un futuro, pero el planeta se resiste. Pronto empiezan las discusiones ideológicas: ¿Terraformar o preservar? ¿Progreso o equilibrio?  El libro está dividido en ocho partes, cada una contada por un protagonista diferente. Cada uno aporta su propia mirada, su historia y su forma de entender lo que está pasando. Este libro es para... El libro es perfecto para quienes disfrutan de la ciencia ficción reflexiva , y por supuesto, para los amantes de Marte . Ideal para quien quiera sumergirse sin prisas en un mundo construido con profundidad, con mucho detalle en sus descripciones. Experiencia personal leyéndolo. Valoro mucho el trabajo impresionante del autor en la construcción del mundo. Tanto las descripciones del planeta como el desarrollo social están cuidadas al detalle (no es casualidad que esta novela le valiera al autor el p...

La lluvia azul

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    Cae la lluvia.   Una lluvia de sombrero azul.   ¿Y si te dijera que las gotas pueden hacer olvidar las penas?   Diría que no las quiero.   Olvidar significaría que no te quise lo suficiente.   El recuerdo es lo único que me queda de ti.     

La palabra que no duerme

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    Una palabra se desliza, mientras duermo, en la noche que no duerme. No hacen ruido sus alas.  Teje su nido de sueños con algodón de nubes.  Espera que la magia nazca y que la muerte dude. 

Lola

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   En la suave oscuridad del profundo salón las sordas luces del televisor saltaban sobre las paredes como fantasmagóricas apariciones. Las sombras en su interior se movían silenciosas al son de una música etérea. Lola emitió su ronco sonido. Señaló hacia la pantalla, hizo el gesto de acunar y después se señaló a sí misma. —¿Qué dices Lola? —La chica rubia que llegó a la casa después del verano movió los labios en una pregunta—. Es un anuncio de pañales —continuó moviendo los labios mientras la miraba fijamente a los ojos—. ¿Dices que te gustan los bebés? —¡No! —exclamó Elvira, la morena que llegó a la casa ya hace dos años —. Dice que quiere tener un bebé. Lola negó con la cabeza. Se señaló con énfasis e hizo nuevamente el gesto de acunar. —Que alguien traiga un papel —. Dijo otra de las chicas, la pecotosa que vino hace seis meses. Aunque Lola no lo supo porque estaba de espaldas. —Lola escribe lo que nos quieres decir. YO TENGO BEBÉ. ...

Sombras gemelas

 Humano. Emerjo desde las sombras más profundas y tenebrosas para advertirte. Yo te conozco. Yo te vigilo. Desde hace miles de años. Siempre estoy aquí. Siembre lo estaré. ¿Quieres descubrir mi rostro? Aunque no quieras aceptarlo, ya lo has visto antes. Conóceme Vigílame. Compréndeme. Pues me necesitas para no ser yo. 〰〰〰¿Te ha gustado?〰〰〰 Si disfrutas de lo que escribo y quieres apoyarme para que pueda seguir creando más historias, puedes invitarme a un café en  Ko-fi . Desde solo  2 euros , puedes hacer una aportación y ayudarme a dedicar más tiempo a escribir. ¡Cada pequeño gesto cuenta y se agradece muchísimo! 💛 👉  Haz tu aportación aquí

Los truenos del alma

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  El alma no existe. Lo sé. Sólo carne y electricidad. Pero, ¡cómo duele cuando los truenos la atraviesan en la oscura noche! 〰〰〰¿Te ha gustado?〰〰〰 Si disfrutas de lo que escribo y quieres apoyarme para que pueda seguir creando más historias, puedes invitarme a un café en  Ko-fi . Desde solo  2 euros , puedes hacer una aportación y ayudarme a dedicar más tiempo a escribir. ¡Cada pequeño gesto cuenta y se agradece muchísimo! 💛 👉  Haz tu aportación aquí

Lágrimas de Luna

La luna lloró sangre, miedo y pena. Y yo también lloré, no se si fue mañana o si es ayer. Lloré por gente que no conocía. Lloré con lágrimas que no eran mías. Si te ha gustado, por favor, ¡¡visita mi página en ko-fi y ayúdame con un pequeño donativo!! 😉 https://ko-fi.com/laslagrimasdecasiopea

El primer Dios del hombre

El Espíritu-Dios era fuerte, temible, poderoso. Pero se mostraba ahora dócil para él, Ashram, jefe de la tribu de los Hombres, el que había visto más de 400 lunas, el temido por su fuerza y respetado por su inteligencia. A pesar de que el paso del tiempo lo había convertido en un anciano al que le dolían los huesos y le faltaban casi todos los dientes, el Gran Espíritu lo había elegido a él, dándole un nuevo motivo de respeto a la vista de los demás. Ashram había aprendido a alimentar al Dios cuando éste se encontraba débil y hambriento, y sabía calmarlo cuando su esencia salvaje despertaba. Lo cuidaba, hablaba con él. Pero el anciano sabía que esto no sería suficiente para aplacar la sed del Gran Espíritu de luz. No dudaba de que llegaría el día en que reclamaría su pago. Y sería un alto precio. El anciano colocó al Espíritu dormido en una cama de virutas de madera y sopló suavemente para llamarlo a la vida. Y despertó. Con su sonido crepitante. Lo siguió alimentando con rami...

Batalla de ovejas mansas

Llovía. Sin piedad de ovejas mansas. Sin consuelo de amigos desconocidos. Y bajo el cielo negro no eran los golpes lo que le importaban, ni las noches sin dormir, sino la fría soledad de la lucha. La traición calaba en sus huesos hasta dejarlo anestesiado al dolor, propio y ajeno. Se sentó sobre el barro a descansar, mientras con una mano que no era suya sujetaba con fuerza su corazón hasta aplastarlo. Su mente, que ya no le pertenecía, no iba a permitir perder esa batalla no buscada.

Río a ninguna parte

Cerró los ojos. Con fuerza. Hasta que dolió. Sólo así podía escuchar el agua resbalando por las suaves piedras, susurrándole palabras de consuelo en el idioma de los ríos. Todo era azul con los ojos cerrados; el cielo sin nubes y la brisa con olor a vida. Los abrió y el pequeño cervatillo que pastaba en la orilla ya no estaba. A cambio un monstruo de ojos amarillos y dientes mortales lo miraba quedamente. Y las aguas, antes límpidas y cantarinas, eran de un líquido rojo y maloliente. —Exactamente como olería el infierno si existiese —pensó. La noche alcanzó a la oscuridad y el pantano se llenó de ruidos extraños, lamentos, voces de seres inverosímiles. El monstruo seguía mirándolo, con ojos que se saben vencedores antes siquiera de comenzar la batalla. A pesar de estar atrapado en el barro consiguió mirar un instante al cielo, con la esperanza de poder ver por última vez, entre las infinitas estrellas, aquella que llamaban Sol. El demonio de ojos amarillos comenzó a avanzar ha...

Podría ser yo. Podrías ser tú.

No tengo nada. Ni voz. Ni sonido. Y todo lo que veo está oscuro, sucio y empañado por las lágrimas.

El llanto de un árbol

Pequeñas gotas amarillas caen de las hojas marchitas. Despacio. Con tic-tac de fuentes dormidas, con llantos de sombrío invierno. El árbol llora lágrimas de seda porque sabe que su muerte se acerca. Despacio. Con tic-tac de primavera perdida y de madera vieja y olvidada.

Dragons in the night

Then, when my eyes swims in the warmly night and I walk tiptoe around the sweet unconsciousness, the darkness begins to light and the dragons comes to fly.

Mi camino

El camino es escarpado y siniestro, como un corazón sin risas. Cada paso lacera mi alma. Pero a pesar de que conozco el final, y sé que es sombrío, sigo hacia delante porque es mi camino. Lleva mi nombre grabado en sus piedras.

Historia del gusano que creía ser importante

¿que pasa cuando todos los seres del universo tienen exoesqueleto menos tu? Pues muy sencillo. Que les das asco. Esta circunstancia no parecía un problema, es más, al principio era desconocida, ya que todavía no era posible viajar a tan grandes distancias y la comunicación era sólamente a través de mensajes codificados. Hasta que se llegó al acuerdo de formar parte del Congreso Intergaláctico. Uno de los requisitos era transmitir imágenes. Por lo visto en el resto del Universo el lenguaje corporal era tan importante como en la Tierra. Hubo propuestas para transmitir nuestras sesiones con cámaras traductoras de imagen, que harían mucho más agradable nuestra visión al resto de seres. Pero no. Con nuestro gran sentido común, y la humildad que nos caracteriza como raza, esta fue la decisión que se tomo por mayoría: "Si no les gusta que no miren". Y así, poco a poco, o rápidamente, depende del punto de vista de la longevidad de cada raza, nos fuimos convirtiendo en aqu...

In the forest

The full moon was hight in the sky this night, facing the forest. And it is in those days, when the sparkling spirit of the moon travels to the earth, the only moment you can see the colours in the night. And the poor nude man try to scape from the phantoms of his soul. The nightmares come true and so the dreams and the old tales.

Los gorros de Papá Noel también sirven para el frío

Dice el refrán que en febrero busca la sombra el perro. No sé quién escribiría esto. Un español no. Seguro. Quizás un australiano, que según había escuchado, las cosas allí van al revés; el clima, el agua de las cisternas e incluso las direcciones. Si su padre viviera y la escuchara decir esto le hubiese pegado un bofetón. O dos. O tres. Y su madre observaría con su sonrisa maléfica mientras la insultaba. Por muchos años que pasaran no lograba deshacerse de ese lastre y un pozo de odio iba creciendo día a día en sus entrañas. Como en ese mismo gélido día de febrero, cuando se cruzó con su madre en la sucia y estrecha acera. Es verdad que no tenía su rostro ni su voz. Pero era ella. Lo sabía. Se reía. Y casi podía escuchar sus pensamientos. La llamaba fracasada, por su aspecto sucio y desaliñado, por su olor a sudor, a vino y a calle. Pero esta vez se vengó de ella. Por todo lo que le hizo pasar cuando era niña y por todo lo que le estaba haciendo pasar aún después de estar...

Sueños

Esperanzas vanas en otro lugar, esperanzas falsas que vienen y van. Arbolitos verdes no quiero soñar. Sus hojas mecidas por brisa estival. Cerrando los ojos me dejo llevar por suaves arrullos del aire al vibrar. Perfumes que el viento enseña a volar resbalan traviesos cubriendo mi faz. Arbolitos verdes no quiero soñar. Nubes de tormenta taen la tempestad. Un halo secreto envuelve el pinar. Susurros lejanos presiento escuchar. Mi sangre se hiela, intento escapar. Ficticios fantasmas sospecho detrás. Arbolitos verdes no quiero soñar. El agua en la fuente comienza a cantar. Su canto de plata, sonido de paz, destila pureza, invita a soñar. Me siento en la yerba, y veo bajar pequeños gorriones que buscan nadar. Arbolitos verdes no quiero soñar. Pero si no sueño, ¿qué me ha de quedar?

Recuerdo azul

Era un día despejado, la primera vez que vi el mar. En el cielo el Sol dorado hacía las olas brillar. Vasto espejismo azulado, de noche te veo alumbrar con llama el cielo apagado. ¡Cuando te volveré a mirar!

Lágrimas de hielo

El viento formaba gigantescos fantasmas que rugían con sonidos de nieve. La pequeña carreta era una mota sobre el blanco desierto helado, que avanzaba penosamente tirada por un cansado burrito gris. Sobre ella cuatro rostros silenciosos, padre, madre y dos hijos, huyendo de la misería que les perseguía. Pero ella era más rápida que la destartalada carreta y agarró con fuerza al más pequeño de los dos hermanos. Se introdujo por los agujeros de sus zapatos, por su camisa sin mangas y por sus grandes ojos desnutridos. Cuando llegaron, el pequeño ya dormía para nunca despertar. Y su madre lloró. Como lloran las almas derrotadas; con la cara seca de lágrimas congeladas antes de nacer.